Kiriko
Como miko del santuario de Kanezaka e hija de la antigua maestra espadachina de los Shimada, Kiriko Kamori canaliza sus habilidades espirituales y de ninja para sanar su fracturada ciudad.
Apoyo
Kanezaka, Japón
7 jul (Edad: 21)
Habilidades
Ofuda de sanación
Canalizas una ráfaga de talismanes de sanación que van hacia los aliados seleccionados.
Kunái
Proyectil arrojadizo de largo alcance.
Paso ligero
Te teletransportas junto a un aliado.
Suzu de protección
Lanzas un amuleto protector que vuelve invulnerables a los aliados durante unos instantes y elimina la mayoría de los efectos negativos.
Marcha del kitsune
Invocas el espíritu de un zorro que avanza hacia delante y potencia el movimiento, la velocidad de ataque y los tiempos de reutilización de los aliados que sigan su camino.
Las teclas predeterminadas de PC que aparecen a continuación se pueden configurar en el juego.
Poderes Estadio
Los poderes de Estadio son mejoras que modifican habilidades y se obtienen en la Armería. Cada héroe tiene 12 poderes únicos entre los que elegir.
Fuegos artificiales zorrunos
De la munición máxima, los siguientes que lances explotan al contactar e infligen de daño a los enemigos cercanos.

Kunái entusiasta
Los golpes críticos de reducen en el tiempo de reutilización de las habilidades activas y recuperan de munición.

Triple amenaza
Tras usar y durante , tu disparo secundario lanza adicionales en un abanico que infligen un de daño.

Hoja en el viento
rebota hacia otro aliado hasta y sana un de la cantidad habitual.

Autocuidado
Al usar , cada ofuda que lances te sanará un de tu salud máxima.

Tiro con apoyo
Cuando sana a los aliados, les otorga un de velocidad de ataque durante .

Pies ligeros
Se puede escoger la dirección de lanzamiento de sin objetivos. El tiempo de reutilización aumenta en si se usa sin un objetivo.

Conjuración de clones
Al usar , creas un clon que dura . El clon produce un menos de daño y sanación.

Doble Zu
obtiene una carga adicional.

Carga purificadora
Al eliminar efectos negativos con , obtienes un de carga de la definitiva por cada héroe purificado.

Guardia de tráfico
Ahora, también reduce un la velocidad de movimiento de los enemigos durante .

Velo espiritual
Usar elimina los efectos negativos de Kiriko y la vuelve durante .

Fuegos artificiales zorrunos
De la munición máxima, los siguientes que lances explotan al contactar e infligen de daño a los enemigos cercanos.

Kunái entusiasta
Los golpes críticos de reducen en el tiempo de reutilización de las habilidades activas y recuperan de munición.

Triple amenaza
Tras usar y durante , tu disparo secundario lanza adicionales en un abanico que infligen un de daño.

Hoja en el viento
rebota hacia otro aliado hasta y sana un de la cantidad habitual.

Autocuidado
Al usar , cada ofuda que lances te sanará un de tu salud máxima.

Tiro con apoyo
Cuando sana a los aliados, les otorga un de velocidad de ataque durante .

Pies ligeros
Se puede escoger la dirección de lanzamiento de sin objetivos. El tiempo de reutilización aumenta en si se usa sin un objetivo.

Conjuración de clones
Al usar , creas un clon que dura . El clon produce un menos de daño y sanación.

Doble Zu
obtiene una carga adicional.

Carga purificadora
Al eliminar efectos negativos con , obtienes un de carga de la definitiva por cada héroe purificado.

Guardia de tráfico
Ahora, también reduce un la velocidad de movimiento de los enemigos durante .

Velo espiritual
Usar elimina los efectos negativos de Kiriko y la vuelve durante .
Historia
Kiriko aprendió el letal arte del ninjutsu con su madre, Asa. Cuando el clan Shimada cayó, los rivales Hashimoto secuestraron al padre de Kiriko; para mantenerla a salvo, se mudó con su abuela, quien le enseñó el arte de la sanación. Años más tarde, Kiriko ha vuelto a su hogar para liberar a la gente del cruel dominio de los Hashimoto.
La infancia de Kiriko se desarrolló por influencia de las muchas personas importantes que hubo en su vida. Limpiaba los suelos del santuario de Kanezaka para su abuela, y fue gracias a ella que descubrió su conexión con el espíritu del zorro. Su padre fue un famoso herrero de los Shimada y su madre, Asa, era la maestra espadachina. Por eso, Kiriko entrenó junto a Hanzo y Genji Shimada, a los que también entrenó su madre. Kiriko era como de la familia y Genji le tenía un afecto especial. Compartían un deleite por las travesuras: robaban dulces de la cocina y gastaban bromas a cualquiera demasiado estirado como para no apreciar su sentido del humor. Genji le enseñó los entresijos del castillo Shimada y también las recreativas locales.
No obstante, el pacífico mundo de Kiriko se truncaría muy pronto.
Cuando tenía doce años, el clan rival de los Hashimoto asesinó al jefe del clan, Sojiro Shimada. Mientras se propagaban los rumores en Hanamura y Kanezaka de que Genji había muerto y que Hanzo había huido, los Hashimoto se hicieron con el control.
El clan reconoció el peligro que podía suponer la familia de Kiriko y actuó con rapidez: secuestraron a su padre y lo obligaron a proveer de armas al clan. Sola y sin opciones, Asa no pudo hacer nada. Para proteger a su hija, la envió con su abuela y cambió su nombre con el apellido de soltera de Asa, Kamori.
Bajo la tutela de su abuela, Kiriko forjó una conexión cercana y duradera con el espíritu del zorro mientras servía como ayudante en el santuario. Cuando su querida abuela falleció, Kiriko se enteró de lo que ocurrió con sus padres y del dolor que estaban provocando los Hashimoto en Kanezaka. Desde Tokio, Toshiro empatizaba con los sentimientos de Kiriko y le pasaba información a Asa por carta. Tras ser testigo durante años de las injusticias de los Hashimoto, Kiriko juró que restablecería la paz en su ciudad.
Kiriko no era la única que ansiaba el fin de los Hashimoto. Un grupo de gamberros que se hacían llamar los Yōkai de Hanamura hacía lo que podía para darle problemas al clan, casi siempre mediante actos vandálicos leves. Gracias a la inteligencia de Kiriko y a su habilidad natural como líder, los Yōkai se fueron convirtiendo cada vez más en una espina clavada para los Hashimoto. Emboscaban sus negocios, desbarataban sus suministros y les minaban la moral constantemente mediante ataques bien calculados. No importaba cuánto presionasen los Hashimoto, los Yōkai siempre se escapaban. Quizá se deba a que los habitantes de Kanezaka protegen a los suyos o, por otra parte, es posible que este reducido grupo sea tan poderoso como el espíritu del que adoptan su nombre.
Dondequiera que se halle la verdad, Kiriko seguirá luchando, tanto para recuperar la paz que robaron los Hashimoto hace tiempo como para lograr un futuro sin miedo para los habitantes de Kanezaka.